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Israel utiliza las negociaciones para hacer la guerra
La diplomacia en la edad de la barbarie

¿Adónde vamos? ¿Hacia qué clase de salvajismo? Frente a las atrocidades perpetradas por el Estado de Israel, no podemos quedarnos pasivos y en silencio. Frente a las mentiras y las complicidades de nuestros gobiernos con los crímenes estatales, nuestro deber es informar, buscar la verdad y difundirla.


Bombas de fósforo blanco sobre un a escuela de la UNRWA en Beit Lahiya, el 17 de enero de 2009


Carta abierta a la señora Micheline Calmy-Rey, jefa del Departamento federal de Asuntos Exteriores de la Confederación Helvética

Señora Consejera Federal,
Durante la ofensiva israelí contra Gaza, su postura, calcada de las posturas innorales e ilegales adoptadas por las elietes occidentales, en ninguna medida hancontribuido a asegurar la justicia y la protección de las víctimas [1].

Mientras que el mundo entero ha podido constatar que Israel alcanzaba, día tras día, la máxima barbarie ; y una vez retiradas sus tropas, que sus crímenes superaban todo lo imaginable, usted ha seguido manteniendo las mismas posiciones falaces, situando a las dos partes en el mismo nivel.

Ha sido necesario que el presidente del CICR, Jakob Kellenberger- claramente conmocionado por el abandono y el desamparo en elque nuestras elites políticas han dejado a la población de Gaza- haya salido de su tradicional reserva para afirmar que ya no es posible « limitarse a los discursos humanaitarios que pasan por alto las verdaderas cuestiones » y preguntar a los Estados “¿cuántos muertos más serán necesarios todavía? [2] antes de que se ponga fin a esta escandalosa inmunidad internacional.

Durante esos terribles 23 días en los que contemplábamos con ojos horrorizados a los bombarderos israelíes lanzar misiles sobre edificios llenos de niños, y nos quedábamos sin aliento al pensar en los sufrimientos atroces que les eran infligidos, a ellos y a sus padres, incapaces de protegerlos, nos ha resultado muy doloroso escuchar que usted mantenía los mismos falaces argumentos de las grandes potencias, cómplices de la política racista que, desde 1948, ha permitido a Israel masacrar y expulsar a los árabes de sus hogares con total impunidad.

Mientras Israel, con armamento sofisticado (aviones F-16, helicópteros Apache, aviones por control remoto, tanques Merkaba, buques acorazados) ha llevado a cabo una guerra contra civiles; mientras que era urgente luchar para parar esa actuación criminal, y su misión hubiera sido la de condenarla sin ambigüedad, usted ha continuado manteniendo un lenguaje diplomático dirigido a compartir las responsabilidades. Un lenguaje de una cobardía penosa porque continuaba poniendo al agredido en el mismo plano que el agresor, aislando así de su contexto este ataque israelí de una crueldad sin precedente, que no ha sido sino la continuación de la política sionista basada en la limpieza étnica, la destrucción, la deshumanización, la matanza de los palestinos autóctonos, practicada por Israel desde 1948.

A finales de enero, en respuesta a una ciudadana, usted volvió a valerse de esta descripción maliciosa al decir: “Desde el principio del conflicto, Suiza ha condenado el lanzamiento de cohetes sobre ciudades israelíes desde la franja de Gaza por militantes palestinos, y ha expresado asimismo su condena de la operación militar desproporcionada por parte del ejército israelí”. [3]

Esta pseudo imparcialidad es profundamente inconcebible porque garantiza a Israel la continuidad de la impunidad internacional de la que disfruta desde 1948.

Es inadmisible que, después de unas matanzas de civiles tan numerosas y alarmantes, usted siga calificando como “conflicto” una agresión militar salvaje, llevada a cabo por una potencia estatal contra gentes indefensas, lo que exculpa al agresor y coloca a Israel y a Hamás al mismo nivel. Es decir, establece la equivalencia entre la masacre con bombas de una población miserable encarcelada por Israel y los lanzamientos de cohetes rudimentarios de unos resistentes despojados de todo.

Ningún gobierno puede ignorar que después de sesenta años de matanzas tras matanzas, bajo el pretexto de la auto defensa, Israel siempre persigue el mismo proyecto de expropiación de la tierra que pertenece a los palestinos. Y con los medios cada vez más mortíferos.

Ningún ejército en posesión de medios de destrucción tan masivos jamás había hecho uso de ellos para asesinar, en poco tiempo y de forma intencionada, el mayor número posible de civiles.

Ningún ejército había lanzado jamás, en tan poco tiempo, toneladas de bombas y explosivos sobre un territorio tan densamente poblado.

Ningún ejército había utilizado bombarderos para aterrorizar, asesinar intencionadamente, en pocos minutos, a 250 civiles y a mutilar gravemente a otros 700 civiles que no combatían sino que se dedicaban a sus ocupaciones cotidianas. Entre ellos, policías de reciente reclutamiento que prestaban juramento [4] y de niñitas que iban a la escuela.

Todo ello no hubiera sido posible sin la complacencia de nuestros Estados.

Ya con anterioridad a esta carnicería, el politólogo palestino Omar Barguti daba la alarma sobre la realidad sobre el terreno en estos términos: “Israel está a punto de cometer, en los territorios ocupados de Gaza y de Cisjordania, incluido Jerusalén, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra al utilizar un método muy gradual, sofisticado y encubierto, destinado a que se acepte sin escándalo su limpieza étnica implacable”. [5]

Tel Aviv había dejado claro, mucho antes del inicio de su ofensiva asesina del 27 de diciembre de 2008, su intención de golpear duro, y de causar numerosas víctimas civiles. Su intención criminal era, pues, conocida por todas las cancillerías. ¿Por qué no se intervino antes de que se produjese la carnicería para intentar evitarla?

Hoy, cuando en 23 días se ha tomado como objetivo, intencionadamente, a 1.340 civiles, de ellos una tercera parte niños; cuando 100.000 personas se han visto arrojadas de sus hogares y 50.000 edificios han quedado arrasados o gravemente dañados por el ejército israelí, ¿no ha llegado el momento por fin de hablar claro?

De acuerdo con los principios que rigen el derecho de guerra, la Convención de La Haya de 1945 y la Convención de Ginebra de 1949, los civiles deben ser protegidos; no pueden constituir un objetivo intencionado. Asesinar premeditadamente a civiles, bajo ocupación, y destruir intencionadamente sus viviendas, constituyen crímenes de guerra.

¿Cuántos muertos más serán necesarios aún?” ha preguntado el señor Kellenberg. Sí, ¿cuántos serán necesarios para que Suiza, depositaria de las Convenciones de Ginebra, condene de forma rotunda estas violaciones masivas del derecho internacional? ¿Cuántos muertos, inválidos, mutilados, niños destrozados, podrá todavía acumular el ejército israelí para que usted misma, señora, exija que se someta a Israel al boicot, es decir, a las mismas sanciones aplicadas al régimen del apartheid en Sudáfrica, y para que se rompan todas las relaciones económicas, culturales y diplomáticas?

Richard Falk, relator especial de la ONU para los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, ha denunciado en muchas ocasiones el “asedio salvaje de Israel contra Gaza (...)” y ha pedido a la comunidad internacional “aplicar la reconocida norma de ‘la responsabilidad de proteger’ a una población civil, castigada colectivamente por políticas equivalentes a crímenes contra la humanidad”.

Desde 2005, Israel ha multiplicado las amenazas y las agresiones contra la población de Gaza. [6] Pero, en ningún momento, hemos oído al Departamento Federal de Asuntos Exteriores (DFAE) exigir a Israel el cese de sus bombardeos asesinos para que el derecho que usted invoca fuera respetado. Ni alguna reacción de alarma cuando en marzo de 2008- después de los ataques del ejército israelí en los campos de refugiados de Beit Hanun y Jabaliya, que causaron la muerte o la mutilación de centenares de civiles- el viceministro de Defensa, Matan Vilnai, declaró que la próxima vez, Israel causaría una “Shoa” (holocausto) aún mayor. [7]

Israel siempre anuncia sus masacres con mucha antelación para analizar la reacción de sus Estados amigos. Y como éstos jamás protestan seriamente, su Estado Mayor sabe que tiene las manos libres. Lo que ha causado, el 27 de diciembre de 2008, el “holocausto” anunciado por Vilnai.

Cuando usted dice: “En tanto que depositaria y parte contratante de las Convenciones de Ginebra, Suiza en este conflicto concentra sus esfuerzos en que se respete íntegramente el derecho humanitario internacional y en la ayuda humanitaria [8] suena falso en los oídos de todas las víctimas enfrentadas a lo irreparable.

El respeto del “derecho humanitario”, señora, debería ser el proteger a las víctimas cuando todavía se está a tiempo, impidiendo que Israel continúe con su política genocida.

Las víctimas que le oyen hablar de “paz” y de “derecho humanitario” no se dejan engañar; ellas se dicen que lo que han sufrido en Gaza, una vez más, nunca hubiera sucedido si nuestro país, que desempeña un papel especial en lo relativo al respeto de las Convenciones de Ginebra, hubiera sido justo, sincero y honrado a este respecto; y no engañara a la opinión pública con formas vacías o con las fabulaciones sobre la “Iniciativa de Ginebra” y los dos Estados.

Israel ha cercenado la solución de los “dos Estados” desde hace mucho tiempo.

Los colonizadores judíos nunca se habían anexionado tantas tierras y masacrado tanto como cuando se han multiplicado las negociaciones y las supuestas “iniciativas de paz”, proclamadas con frases altisonantes.

Mediante baños de sangre reiterados, el ejército trata de recordar a los palestinos que nunca existirá allí Palestina. Y que tampoco nunca habrá “dos Estados”.

Las negociaciones de Oslo, iniciadas en 1993, que debían desembocar en los “dos Estados”, no han traído sino más opresión y desgracias a los palestinos. Esas negociaciones las ha aprovechado Israel para continuar su proyecto de colonización, de limpieza étnica y de masacres, lo que demuestra que el siniestro proyecto sionista dirigido a la conquista total de Palestina sigue intacto.

En efecto, mientras que los negociadores de la Autoridad Palestina se dejaban “comprar” por los fondos de la Unión Europea- y de Suiza en el caso Abed Rabbo- y se dejaban llevar por pretendidas “negociaciones de paz” que ofrecían al mundo la ilusión de la paz estaba cerca, Israel aceleraba su proyecto de anexión, de encarcelamiento de palestinos y de matanzas, con el pretexto de que la paz estaba amenazada.

En este contexto, seguir promoviendo la “Iniciativa de Ginebra”, rechazada por gran parte del pueblo palestino desde 2002, es una aberración. Seguir diciendo que “Las negociaciones para la creación de un Estado palestino, que viva al lado (...) son la única vía que puede conducir a una solución duradera del conflicto [9], es otro engaño.

No se pide que negocie a quien tiene el cuchillo sobre el cuello, se exige que quien amenaza y ostenta la fuerza empiece por retirarse. Después, en pie de igualdad, se puede negociar. La única forma honrada y sincera de ayudar a los palestinos es exigir el fin de la ocupación israelí, es decir, la retirada de los ocupantes como requisito previo a cualquier negociación.

El compromiso logístico y financiero “ de su Departamento “en la Iniciativa de Ginebra”, no tiene justificación, contrariamente a lo que usted afirma.

La Iniciativa de Ginebra que usted continúa promoviendo, siempre ha provocado rechazo en el seno de la sociedad palestina. Un rechazo total.

Cuando usted recibió con grandes alharacas a 700 invitados para celebrar los “Acuerdos de Ginebra”, en Palestina las gentes se manifestaban y quemaban la bandera suiza como protesta. Hablo de lo que conozco; estaba en Nablus [10]. El ejército israelí llevaba entonces a cabo una operación asesina denominada “Aguas estancadas” [“Eaux stagnantes”]. Yo asistí a ejecuciones sumarias, a masacres de niños, y usted no dijo nada.

Seguir diciendo a los ciudadanos que “la Iniciativa de Ginebra ha hecho evidente la necesidad de presentar una alternativa política, y que el plan de retirada de la franja de Gaza y del norte de Cisjordania del gobierno israelí ha sido adoptado en un contexto de creciente aceptación de los parámetros de la Iniciativa de Ginebra por parte de la opinión pública [11] es completamente extravagante. ¿De qué retirada de la franja de Gaza y del norte de Cisjordania habla usted? ¡Esas palabras no se refieren a nada concreto!

La Iniciativa de Ginebra patrocinada por el DFAE, y todo el debate suscitado después, han creado una cortina de humo de la que Israel se ha aprovechado para proseguir con su proyecto criminal.

Israel se ha servido de las negociaciones de paz para encubrir su política de limpieza étnica y de anexión del 20% restante de la Palestina histórica. Y es preciso detener su maquiavélico proyecto.

Los palestinos insisten en decir que no quieren ni nuestra compasión ni nuestra ayuda humanitaria, sino en que se les den los medios para tener la libertad de salir de su gueto, y que la responsabilidad de quienes han cometido las matanzas contra su pueblo sea claramente depurada.

La comunidad internacional debe “considerar a Israel responsable de sus actos respecto al derecho internacional”, recordaba recientemente Omar Barguti, que agregaba “Al margen de las obligaciones morales y jurídicas, no tiene sentido alguno que los contribuyentes europeos y americanos continúen subvencionando la ilegal ocupación israelí al pagar la factura de sus violaciones del derecho internacional y de la destrucción ciega de los proyectos financiados por ellos.
Por muy necesaria que sea hoy para Gaza, sin la aplicación efectiva de una presión política, económica y diplomática sobre Israel para que ponga fin a su ocupación y a sus otras formas de opresión, la ayuda humanitaria no puede ser entendida sino como una subvención al opresor que perpetúa su impunidad.
Los palestinos, por encima de todo, tienen necesidad de solidaridad, no de caridad.”

Ha llegado el momento de utilizar los medios ofrecidos por la diplomacia para prevenir futuras carnicerías. También ha llegado el momento de escuchar la voz de esos palestinos honestos y sinceros que no utilizan su noble causa para satisfacer sus intereses personales o colaborar con el ocupante.

Si no se hace, el ciclo de violencias y de matanzas en Cisjordania y Gaza, los encierros y barreras militares humillantes, las redadas cotidianas, las ejecuciones extra judiciales, las detenciones, las torturas, todo ello seguirá.

Silvia Cattori

Traducido del francés por Felisa Sastre (10.02.2009):
http://www.lahaine.org/index.php?p=35988

Enlace con el original en francés (06.02.2009):
http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=12185



[1Ver:
- «Urgimos a nuestros gobiernos a que pongan fin inmediatamente a la matanza» , por Silvia Cattori, Rebelión, 7 de enero de 2009.
- «Gaza : Les leçons d’un carnage», por Silvia Cattori, Mondialisation, 13 de enero de 2009.
- «Gaza : Une diplomatie complice du carnage», por Silvia Cattori, Mondialisation, 19 de enero de 2009.

[2« Combien de morts faudra-t-il encore à Gaza ! », por Pierre Ruetschi, diario 24 Heures, 2 de febrero de 2009.

[3Esta cita se refiere a su respuesta del 28 de enero de 2009 a una ciudadana de Neuchâtel que le había dirigido una interpelación el 28 de diciembre de 2008.

[4En artículo del 28 de diciembre de 2008, titulado « Most casualties were non-combatants, civilians », el Centro Al Mezan para los derechos humanos subrayaba: «que según el derecho internacional, los policías que no participan en las hostilidades
no pueden ser considerados objetivos militares y no deben ser deliberadamente tomados como tales
».

[5Ver: « ¡Más acción política fuera de Palestina! », por Silvia Cattori, Rebelión, 29 de enero de 2009.

[6Ver :
- « Le Hamas incarne la résistance d’un peuple colonisé », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 29 de diciembre de 2008.
- « Gaza meurt dans l’indifférence, au su et au vu du monde », por Silvia Cattori, Mondialisation, 4 de junio de 2008.
- « Les soldats d’Israël ont fait de Gaza un tombeau », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 21 de abril de 2008.
- « El ghetto de Gaza contado por quienes están encerrados en él », por Silvia Cattori, Rebelión, 2 de febrero de 2008.
- « Gaza: cada palestino es un objetivo del ejército israelí », por Silvia Cattori, Rebelión, 22 de enero de 2008.
- « Gaza: "No bastará con sacar la bandera blanca" », por Silvia Cattori, Rebelión, 21 de enero de 2008.
- « Palestina : Los estragos de un boicot criminal», por Silvia Cattori, Rebelión, 15 de mayo de 2007.
- « Beit Hanoun : “Disparan contra todo lo que se mueve” », por Silvia Cattori, Rebelión, 5 de noviembre de 2006.
- « Gaza: Israel ha desencadenado una guerra de “limpieza étnica” », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 4 de agosto de 2006.
- « Le retrait de Gaza : une nouvelle occasion d’épuration ethnique », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 24 enero de 2006.

[7Ver: « Israel threatens to unleash “holocaust” in Gaza », por James Hider, Times Online, 1 de marzo de 2008.

[8Ver nota 3.

[9Ver nota 3.

[10Ver :
- « Les « Accords de Genève » vus de Naplouse », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 1 de diciembre de 2003.
- « Un plan de paix sur fond de sang et de larmes », por Silvia Cattori, silviacattori.net, 5 de diciembre de 2003.

[11Esta cita se refiere a su respuesta del 13 de enero de 2006 a una ciudadana de Neuchâtel que le había preguntado sobre el asunto.


Todas las versiones de este artículo:
- La diplomatie à l’âge de la barbarie