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Un análisis de Pierre Khalaf
Cómo la oposición libanesa utiliza un atentado

Como siempre lo ha hecho desde el asesinato del ex primer ministro Rafic Haririr, en 2005, el 14 de Marzo utilizó nuevamente, el domingo pasado, un atentado cuya autoría no ha reclamado nadie para tratar de alcanzar el objetivo que constituye su obsesión: recuperar el poder en el Líbano, incluso a costa de provocar un grave conflicto.

24 de octubre de 2012 | - : Líbano

En vez de esperar por los resultados de la investigación que no ha hecho más que comenzar, el 14 de Marzo ya decidió que fue Siria quien asesinó al general Wissam al-Hassam, jefe de la sección de inteligencia de las Fuerzas Internas de Seguridad (FSI, según sus siglas en francés). Y, siguiendo una lógica completamente absurda, la coalición proestadounidense estimó que el gobierno libanés, «controlado por Damasco y el Hezbollah», tenía que irse y llegó incluso a acusar al primer ministro Najib Mikati de ser responsable de la muerte del oficial de las FSI.

Los dirigentes del 14 de Marzo fingen haber olvidado que fue el propio Mikati quien se negó a ceder a los pedidos del 8 de Marzo (el Hezbollah y sus aliados) y de la Corriente Patriótica Libre (CPL, del general Michel Aoun) para que reemplazara a Wissam al-Hassan, a quien veían como demasiado cercano a Hariri. También fue Mikati quien firmó, a principios de este año, el decreto que ascendía al ahora difunto al grado de general. Y fue finalmente Mikati quien financió el Tribunal Especial para el Líbano, a pesar de las objeciones del Hezbollah.

Najib Mikati no es por lo tanto la marioneta que el 14 de Marzo trata de describir. Es un centrista que dispone de un gran margen de maniobra y que no es hostil «por principio» al Hezbollah.

El 14 de Marzo creyó entonces que podía repetir el guión de 2005, movilizando a la turba, orientándola y manipulando un atentado atribuido a Siria.

Es importante subrayar, en cuanto a ese plan, que Wissam al-Hassan era quizás un adversario de Siria. Fue el responsable del arresto del ex ministro Michel Samaha, el 9 de agosto, de quien se sospecha que pudo haber preparado atentados contra responsables del Ejército Sirio Libre en el Líbano, por orden de Damasco. Pero el 14 de Marzo finge olvidar (decididamente padece una amnesia muy selectiva) que Wissam al-Hassan también desmanteló 36 redes de espionaje de Israel en el Líbano y que arrestó a decenas de sus colaboradores. Y fue además un enemigo implacable de las células de al-Qaeda, sobre todo de las que se niegan a dejarse utilizar.

Desde el asesinato del general al-Hassan, el 14 de Marzo se dedicó a exacerbar las tensiones, desarrollando un discurso agresivo, amenazante y sectario. Y el día de los funerales, la gente estaba lista para explotar.

Las obsequias se convirtieron, efectivamente, en enfrentamientos violentos entre manifestantes que reclaman la renuncia del primer ministro Najib Mikati y las fuerzas del orden. Apenas terminada la ceremonia religiosa, una turba enfurecida se dirigió hacia la sede del primer ministro Najib Mikati, a 500 metros del lugar de la manifestación, en el centro de Beirut.

Fue un jeque sunnita extremista, Ossama Rifai –expulsado por Dar el-Fatwa– quien excitó a los manifestantes arrebatando el micrófono al orador principal, el jeque Malek Al-Chaar, muftí del norte del Líbano, para pronunciar una violenta diatriba contra el primer ministro libanés, Siria y el Hezbollah e incitando a la gente a «actuar». El ex primer ministro Fouad Siniora tomó entonces la palabra, prosiguiendo con la misma línea. «El gobierno es responsable del crimen que mató a Wissam. Y es por eso que tiene que irse. Mikati, no puedes mantenerte en tu cargo sin cubrir ese crimen. Si te quedas, significa que estás de acuerdo con lo sucedido y con lo que va a suceder», agregó Siniora.

El último en entrar en escena fue un periodista del canal Futur TV, propiedad de Saad Hariri, que simplemente llamó a la gente a marchar sobre la sede del primer ministro.

La realidad es que todo estaba preparado de antemano. Grupos de jóvenes, armados con garrotes, barras de hierro y botellas vacías, atacaron a las fuerzas del orden. Los manifestantes lograron romper el primer cordón de seguridad y llegaron a situarse a unos metros de la entrada de la sede del primer ministro.

Los manifestantes eran esencialmente extremistas islamistas que portaban estandartes de al-Qaeda, elementos de los partidos cristianos que componen el 14 de Marzo (Fuerzas Libanesas, Kataeb y PNL) y militantes de la Corriente del Futuro, cuyo líder es Saad Hariri.

Las fuerzas del orden lograron después rechazar a los manifestantes recurriendo al uso de gases lacrimógenos y disparando al aire. El ejército libanés envió refuerzos, permitiendo así que las fuerzas del orden recuperaran la iniciativa.

Como resultado de la reprimenda que seguramente recibió de sus aliados occidentales y del Golfo por ese acto irresponsable, que podía haber sumido el Líbano en el caos, Saad Hariri llamó a sus partidarios, en un mensaje transmitido por televisión, a «retirarse inmediatamente de las calles». Incómodo por el giro que tomaron los acontecimientos, se declaró en contra de cualquier ataque contra la sede del primer ministro. Minutos más tarde, Fouad Siniora apareció en la televisión para lanzar, él también, un llamado a la calma. «Es inadmisible que la sede del primer ministro, que es una institución del Estado libanés, se convierta en un blanco», afirmó este político cercano a Hariri. «Ustedes deben abandonar las calles y cesar los actos de violencia. Váyanse más bien a la tumba de Wissan al-Hassan».

El muftí sunnita de la República, el jeque Mohammad Rachid Kabbani, intervino también durante la tarde para denunciar los intentos de «derrocar el gobierno mediante la fuerza, utilizando a la calle». «Ayer, hoy y mañana, haremos frente a ese tipo de comportamiento», declaró el muftí.

Luego de esas intervenciones se produjo un progresivo regreso a la calma, se redujo el número de manifestantes y cesó la violencia.

Este episodio constituye un enorme revés político para el 14 de Marzo, que pierde así la iniciativa política por no haber sabido entender y descodificar las señales de Occidente y de sus aliados árabes.

En efecto, Najib Mikati resistió a la primera ola de presiones anunciando que se mantenía en el poder en aras del interés de la nación. Lo cierto es que su gobierno goza de un fuerte respaldo de parte de Washington, de los países europeos influyentes y de los países árabes del Golfo. Los embajadores de Estados Unidos, de Francia y de Gran Bretaña en Beirut llamaron abiertamente a la solidaridad y a la unidad entre los libaneses, invitando al gobierno a asumir sus responsabilidades.

Esos países temen al vacío del poder ejecutivo en caso de una caída del gobierno y temen además el caos que resultaría de esa situación.

Los funerales oficiales de Wissam al-Hassam se habían desarrollado anteriormente en un cuartel de la policía, en presencia del presidente de la República, Michel Sleiman. El jefe del Estado llamó a la justicia libanesa a publicar el acta de acusación sobre el caso del ex primer ministro prosirio Michel Samaha, arrestado por al-Hassam el 9 de agosto de 2012 y actualmente acusado de «haber preparado atentados en el Líbano por orden de Siria».

¿Pedirá también a esta misma justicia que actúe contra los que han incitado a la violencia, quienes pusieron así al Líbano al borde de los horrores de la guerra civil?

Declaraciones y posiciones

Lakhdar Brahimi, enviado internacional en Siria

«El conflicto sirio puede incendiar y ensangrentar la región si no se llega a un arreglo. Esta crisis no puede mantenerse confinada en territorio sirio indefinidamente. O se resuelve, o se agrava y se expande. El pueblo sirio, de todas las tendencias, está enterrando un centenar de personas al día. ¿No podríamos pedir que se reduzca esa cifra en ocasión de la festividad del Adha? Es indudable que no será una celebración feliz para los sirios, pero tratemos al menos de lograr que sea menos triste. Si el gobierno sirio acepta este pedido –y según lo que he oído, hay esperanzas de que así sea– y si la oposición acepta esta proposición, como nos lo ha dicho, sería un paso muy pequeño, un paso microscópico hacia un cese del fuego más global que implicaría la retirada de la artillería pesada, el cese del flujo de armas [provenientes] del extranjero, y posteriormente una solución política. Ningún responsable me ha hablado de la cuestión del flujo de armas desde países vecinos de Siria, ni tampoco de una posible participación del Hezbollah en los combates en Siria. Durante mi gira por los países de la región que tienen influencia en la crisis siria, ninguno de ellos mostró satisfacción alguna por lo que sucede en Siria. Pero esos países tienen que tomar consciencia del hecho que la crisis siria no puede mantenerse así indefinidamente. O se arregla o se extiende quemándolo todo a su paso. Conversamos con todas las partes para detener el baño de sangre y permitir que los sirios arreglen por sí mismos sus problemas. Todo el mundo dice que el baño de sangre debe cesar, pero ambos bandos responsabilizan al otro. Tenemos que buscar cómo sacar a Siria del abismo en el que ha caído.»

New Orient News (Liban)
Jefe de redacción: Pierre Khalaf
Tendances de l’Orient No 105, 22 de octubre de 2012.

Traducción (23.10.2012):
http://www.voltairenet.org/article176353.html

Enlace con el original en francés (22.10.2012):
http://www.neworientnews.com/news/fullnews.php?news_id=75885

Todas las versiones de este artículo:
- Comment l’opposition libanaise instrumentalise un attentat